Winamax y su equipo de jugadores profesionales


Winamax y su equipo de jugadores profesionales

Winamax y su equipo de jugadores profesionales

Winamax es recién llegado al mercado español de póker. De lejos, parece una versión reducida del Paris Saint-Germain, por su colección creciente de estrellas, incluidos los españoles Leo Margets y Adrián Mateos, un fenómeno de los que hay pocos en el mundo. Por dentro, su aspecto es muy diferente, no tanto porque su capital no provenga de Qatar como por su filosofía de equipo. Su fundador y máximo responsable, Alexander Roos, parece un personaje de la serie «Silicon Valley» más que el presidente de una gran empresa. Además, cuentan con una figura esencial para mantener la cohesión entre sus astros: Stephane Matheu. En Francia, la compañía ha logrado una cuota del 55%, algo inédito en otros mercados, donde PokerStars es el amo. Ahora quieren repetir la operación en nuestro país, pero más interesante aunque la batalla empresarial es observar de cerca cómo se construyó el equipo.

En la imagen arriba, de Caroline Darcourt, aparece parte del equipo profesional de Winamax, con Davidi Kitai, Sylvain Loosli, Pierre Calamusa, Gaëlle Baumann, Leo Margets y Joao Vieira

Stephane Matheu fue profesional del tenis durante casi diez años, pero decidió abandonar este deporte, donde sus aspiraciones no iban mucho más allá de mantenerse entre los 200 mejores del mundo. Entonces se fue a California primero y a Las Vegas después para retomar los estudios, y en la ciudad del pecado entabló amistad con Gus Hansen (hace tiempo comenté aquí su libro). Tiempo después, otro monstruo de los tapetes, Elky (Bertrand Grospellier), le pidió ayuda y se convirtió en preparador de póker, un oficio por descubrir, sin ser él mismo un profesional del naipe. En 2010, Winamax lo fichó como director de su equipo de profesionales, que ha ido creciendo hasta llegar a sus 15 componentes actuales.

«Hay muchas cosas similares al tenis y otros deportes», cuenta Stephen Matheu. «Es un juego individual, con muchos viajes, en el que hay que superar la tensión…». «Mi apoyo es sobre todo psicológico. Les ayudo a lidiar con la presión y las emociones, hablamos mucho, me dedico al cien por cien al lado mental del póker. Nunca les digo cómo jugar una mano. No es mi trabajo ni pretendo ser un jugador profesional, pero sí un entrenador psicológico».

La española Leo Margets, una de sus jugadoras, da fe de lo útil que resulta el trabajo del entrenador (o coach, si nos dejamos llevar por la corriente). «No sabe más que nosotros de póker, pero entiende completamente el juego. Es increíble, da cohesión. Sin ella el equipo sería distinto. Aparte de que es una persona interesante con quien hablar, es perfecta porque se adapta a cada uno de nosotros para sacar lo mejor de cada uno. No impone un estilo de liderazgo. Ves el respeto que todos le tenemos y es increíble».

Fraternidad

Como es natural, su figura no siempre fue bien comprendida. «Los dos primeros años fue muy difícil», confiesa Matheu, «porque yo era nuevo, era la primera persona que hacía esto en póker. Algunos sospechaban de mí.

Obviamente, logré más crédito cuando Elky trabajó conmigo. Con el tiempo, fueron ganando confianza y empezamos a trabajar cada vez mejor, más como un equipo y menos como individuos». «Yo pensé que había que darle una oportunidad y lo aprovecho al máximo. He tenido numerosas sesiones con él y no sienta cátedra, sino que te hace que te des cuenta tú de lo que está pasando. Es un pilar fundamental para el equipo», añade Leo Margets.

«Son 15 y es muy importante que se sientan parte de un equipo, es muy complejo. No todo el mismo tiene la misma visión, hay que lograr que se involucren. Mi trabajo es que trabajen juntos y se sientan a gusto así», remata Stephane, quien también es el encargado de seleccionar y fichar a los nuevos profesionales. «Siempre me fijo en los buenos jugadores, pero no me gusta pensar que tengo poder. Sí tengo la llave para elegir a las personas que formarán parte del equipo».

Leo cuenta detalles sobre el trabajo de Matheu en los que no es fácil reparar, pero que también contribuyen a la unidad: «En los descansos de los torneos es un lujazo. Él organiza una votación, elegimos restaurante y pide por nosotros veinte minutos antes, luego viene a recogernos y cuando llegamos ya está la comida. Para ir al Río (hotel de Las Vegas donde se juegan las WSOP), nos recoge en una furgoneta en el hotel en el que estemos. Este concepto no existe en ninguna otra sala», remarca la jugadora española.

Igualdad

¿Con el ejemplo del PSG en fútbol, cómo logra mantener la paz en el «vestuario»? «Fichamos a Adrián Mateos, número uno, Joao Vieira, Mustapha Kanit, los mejores del mundo, pero creo que una de las razones de nuestro éxito es que es un equipo de verdad. Ellos trabajan y hacen muchas cosas juntas, están conectados todo el tiempo. Tenemos un chat dedicado a la estrategia, otro al funcionamiento del equipo, tenemos seminarios, hablamos, hacemos deporte… La labor de equipo es muy muy importante, no es algo que se quede solo sobre el papel», insiste.

En el sentido positivo, admite que su Neymar Jr. «deninitivamente es Adrián Mateos». «Es una máquina, el más completo jugador y con más talento, que trabaja muy duro. Ya teníamos un gran equipo, pero Adrián y Mustapha Kanit lo convirtieron en uno muy grande. Fue también una motivación para los demás».

Leo Margets cree que su compatriota es tan bueno «porque tiene muchas ganas de aprender». «Eso no quita que escuche a todos, tiene presente que no domina el juego y por mucho que lo esté reventando tiene muchas ganas de aprender. Se está dando de leches con los mejores cada día, es una experiencia y un bagaje que a todos nos aporta, pero cuando debatimos, ninguna opinión está por encima de otra. Partimos de la base de un equipo de profesionales y cualquier punto de vista suma. Yo noto que aprendo infinito. Lo más interesante es cuando comentamos una mano y hay puntos de vista muy dispares. Es un poco la magia del póker. Siempre puede haber una línea con más EV (valor esperado), pero no hay una única. Y si todos aportamos nuestras experiencias, es muy enriquecedor».

Libertad

Margets añade otro factor a la ecuación: «Te dejan ser tú mucho más. En otras salas, y me han tratado fenomenal en las anteriores, a veces te pedían que borraras tuits políticamente incorrectos. O controlaban las preguntas y respuestas de las entrevistas. ¡Por favor, que no soy Rafa Nadal! Soy suficientemente lista para responder lo que me dé la gana y saber lidiar con los periodistas. Si vas a hacer eso, ficha a un pibón de 1,80, que dará mejor en la cámara. En Winamax te dejan ser tú». «Siento que soy profesional y que quieren que desarrolle mi trabajo lo mejor posible y me centre en lo importante. Nosotros te intentamos hacer la vida más fácil, aunque tú tienes que dar cosas a cambio, obviamente».


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